Espacio Psicoanalítico de Barcelona   Crisis en la pareja

EPBCN - Textos para pensar
Juntos por la estúpida costumbre
de prolongar encuentros fortuitos
MARÍA CHÉVEZ

Nuestras vidas, queridos lectores, están sujetas, sepámoslo o no, a ideas, a frases que circulan por nuestra sangre como si fueran propias y lo son, aunque no las conozcamos.

Muchas veces al vernos frente a un grave problema, en una situación límite, en crisis ante una experiencia que nos desborda, nos descubrimos haciendo o diciendo "lo que jamás hubiera pensado que podría hacer o decir". Es más, hay ocasiones en las que nos vemos haciendo o diciendo lo que tantas veces criticamos y enjuiciamos severamente en los demás.

La crisis en una pareja hace aparecer frases, ideas, comportamientos, opiniones, que sorprenden tanto al que las escucha como al que las dice.

La desilusión, el aburrimiento, la falta de deseo, el agotamiento de un proyecto de vida en común, ponen sobre la mesa recriminaciones, reproches, reivindicaciones, interminables discusiones sobre quien hizo más por la relación, o sobre quién es más culpable de la situación actual.

Se podría decir: "Han despertado, pero todavía no saben de qué sueño, a qué pesadilla".

Cuando se solicita la intervención psicoanalítica se puede ver en estos casos y, casi siempre transformar, planteamientos inconscientes acerca de la vida en general y acerca de la vida cotidiana de una pareja que llevaron, paso a paso, a ese punto de no retorno.

Sin darse cuenta, ir a comer los domingos a casa de mamá y papá se fue convirtiendo en una obligación ineludible, de manera que saltarse una vez esta rutina requería sólidas justificaciones, siempre insuficientes.

Sin darse cuenta, dejó las relaciones con sus amigas para estar más tiempo con él, que a su vez dejó la cena con sus amigos para no volver tarde a casa. Las posteriores recriminaciones nos muestran que se trataba menos de una ofrenda al amor que de la instalación de un férreo sistema de control: si estoy con ella, ella tiene que estar conmigo, y viceversa.

Sin darse cuenta, dejamos el trabajo, los estudios, un proyecto, para gozar más tiempo de la vida familiar o estamos todo el día trabajando porque no soportamos la vida familiar.

Poco a poco fueron encerrando el mundo entero en la pareja y cuando hubieron acabado con esta ingente tarea, cerraron con llave la trampa y comenzaron a transitar el camino por el que, en la creencia de que el mundo puede caber en mi pareja, avanzamos hasta perder la pareja y ahí caer en la cuenta de que estamos perdidos del mundo.

Esclarecer estas situaciones no garantiza que una pareja siga unida, pero sí que si lo hacen, ya no sea sólo por miedo a separarse. Y si deciden por la separación, que lo hagan de una manera más civilizada.

Emilio González


/articulos/200201.html [2784 visitas desde 04/10/2002]
Última modificación: 17/11/05 a las 15:50
 Comentarios
Valid XHTML 1.0! Valid CSS!