Espacio Psicoanalítico de Barcelona   Menopausia, secretos y mentiras

EPBCN - Textos para pensar

Hay en el transcurso de nuestra vida momentos de crisis, algunos de los cuales sobrevienen por sorpresa, de manera imprevista, y otros que se pueden prever.

En líneas generales se puede decir que una crisis es una situación en la que los recursos con que se resolvía la vida hasta ese momento no alcanzan para poder con la nueva etapa. Todos conocemos los estados depresivos que muchas veces sobrevienen a continuación de un ascenso laboral, la depresión pos parto, los malos resultados que un excelente alumno en el Instituto cosecha en sus primeros tiempos de Universidad, etc.

La menopausia es una de esas situaciones previsibles donde finaliza la vida fértil de una mujer en cuanto a la reproducción -ya que su fertilidad en otros campos no tiene por qué verse afectada- y esto implica una serie de cambios orgánicos y psíquicos frente a los cuales, los recursos con los que la mujer resolvía las situaciones vitales que se le planteaban se muestran insuficientes, impropios.

Muchas son las vicisitudes que pueden rodear la menopausia de una mujer y contribuir de esa manera a agravar o aliviar las consecuencias de este estado que, por otra parte, debo decir que no es ninguna enfermedad. Es una época en la que suelen coincidir el momento del fallecimiento de los padres, el inicio de la fertilidad de las hijas y si la mujer en cuestión no ha sabido o no ha podido elaborar el paso del tiempo y llegar a aceptar que vivimos de ser mortales, algunas de las coincidencias mencionadas pueden oficiar de factor desencadenante.

Por otra parte, sabemos que cada uno de los actos, orientaciones y decisiones que damos a nuestra vida –aún los más inocentes- responden a frases, ideas, prejuicios que, la mayoría de las veces, son desconocidos, inconscientes para nosotros mismos. Aceptando esto, una mujer que –aún sin saberlo- viva de acuerdo a la moral que dice que la sexualidad es solo un instrumento al servicio exclusivo de la reproducción, vivirá la menopausia como el final de su vida útil, verá por delante un páramo donde el sentido de su vida ha desaparecido. Y esto se puede manifestar como una depresión, una ansiedad desbordada, preocupaciones angustiosas sobre supuestas enfermedades corporales, etc.

Si, por el contrario, su vida responde a pensamientos que colocan a la sexualidad más cerca de las palabras que de los órganos de la reproducción, seguramente podrá disfrutar de la insidiosa dicha de envejecer. Hasta la muerte hay que aprender a vivir. Con la muerte convivimos y aprenderemos hasta morir.

Emilio González


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Última modificación: 17/11/05 a las 15:51
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