Espacio Psicoanalítico de Barcelona   II Jornadas Psicoanalíticas - El psicoanálisis, hoy - Publicación

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II Jornadas Psicoanalíticas
el psicoanálisis, hoy
9 de mayo de 1998
A cargo de Emilio González Martínez
1ª EDICIÓN: junio de 1998
2ª EDICIÓN: mayo de 2002
26.500 palabras en 68 + viii pp.
Formato DIN A4
12 €

Fragmento de la transcripción de las Jornadas, p. 50:

Emilio González: [...] Así funcionaba la teoría del lenguaje antes de 1906, y es interesante también que la ruptura que produce Saussure en la historia del pensamiento sobre el lenguaje es contemporánea de la de Freud, Freud es en 1900, y éste en 1906, 1907, produce la teoría del signo lingüístico. Entonces, aquí hay una relación de adecuación entre significado y significante y está el referente, que es el objeto en cuestión. Lo que hace Saussure es quitar el referente del campo y quedarse con significado y significante, y entonces, él dice que la fórmula del lenguaje es ésta: (figura)

Cambia, produce una ruptura entre esta manera de pensar la cuestión (1) y esta otra (2). Teniendo en cuenta que además, en esta otra, produce —esto no lo voy a intentar dibujar— este grafiquito, que está en los libros de Saussure, que es sobre lo que después se edificó toda la teoría de la comunicación: emisor, receptor, código, etcétera, feedback, toda esa historia se montó sobre esto. Pero esto, cuando Saussure lo produce en sus clases de Ginebra de 1906, es la primera vez que se piensa el lenguaje como intercambio; y ya no como expresión, como instrumento de pensamiento. Y después, finalmente, viene Lacan y produce esta otra lectura, pasa de aquí a aquí, a través de Saussure, y luego Lacan lee esto de otra manera: (figura)

Es decir: coloca el significante arriba y con mayúscula, y el significado, abajo y con minúscula. Le quita el círculo, y la flecha, que querían decir, en este caso (2), que el significado y el significante estaban biunívocamente relacionados, estaban interconectados. Esta barra era permeable, es decir, se podía pasar de un lado al otro de la barra, había adecuación, en cambio aquí la barra es impermeable: ésta es la barra de castración, ésta es la barra que veíamos antes colocada en el sujeto tachándolo, es esa barra. Entre el mundo del significado, consciente y preconsciente, y el mundo significante, inconsciente; entre la sincronía significante, y la diacronía parlante, que veíamos al comienzo. Y la barra es impermeable, porque, si la barra no fuera impermeable, el inconsciente sería agotable, y no es agotable: tu tienes un sueño, vas a sesión, te lo interpretan, vuelves a la sesión siguiente y te lo siguen interpretando, y te lo reinterpretan, y después vas a la noche y sueñas de nuevo. Y te interpretan el fallido y te interpretan el fallido, y tu vas y sigues cometiendo fallidos, no es que se puede agotar, no es que se puede abolir. [...]


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Última modificación: 05/07/05 a las 20:13
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