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Emilio González: [...]
La lógica específica que utiliza Freud deja de responder
al por qué, abandona esa causal hilativa que es el porque.
¿Por qué yo sueño? El Psicoanálisis no tiene
respuesta a esto, responde siempre al cómo, no al
por qué. Trabaja siempre en el plano de una lógica
modal —que es la que utiliza el cómo, que me preguntaban
antes por el cómo—, trabaja siempre en el plano de
una lógica modal, no de una lógica causal. Nunca se
trata de pensar qué pensaron los grandes pensadores
como Freud, sino cómo lo pensaron. Se podría
decir que la lógica que maneja Freud es una lógica
temporal, de implicación, y determinativa. Si el efecto está
contenido en la causa, puede ser deducido, siempre la idea de deducción
está ahí, jugando en el punto de partida a partir
del cual las demás premisas se deducen necesariamente por
haber sido puesta la primera. Volviendo a la lógica del Psicoanálisis,
es temporal porque lo es todo el régimen de efectuación,
el efecto —el chiste, el sueño, el fallido—, el efecto no
puede ser localizado en coordenadas espaciales, el efecto rompe
las coordenadas espaciales, precisamente las temporaliza.
Es decir, cuando yo estoy, por ejemplo en las Jornadas
pasadas, cuando quise decir animales y dije alemanes,
cuando yo cometo ese fallido, introduzco otro tiempo, temporalizo
lo que estoy diciendo, pero en el sentido de otro tiempo, me meto
en otra escena. Yo puedo verlo por el lado de decir bueno, ‘a ver,
en vez de animales dijo alemanes, entonces qué
diferencia de letras hay entre una palabra y otra, entre un enunciado
y otro’; pero además de eso, está la posición
imaginaria del sujeto, en el sentido de en qué tiempo imaginario
estoy para decir alemanes en lugar de animales, qué
Otro discurso me está hablando cuando digo eso, y cuando
digo Otro discurso es Otro tiempo. Que es Otro tiempo el que se
incluye ahí, que el sueño trae Otro tiempo.
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