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Juan Carlos De Brasi:
[...] ¿Cómo
se engarza la problemática del poder en psicoanálisis?
Habría que preguntarnos: ¿existe una problemática
del poder en psicoanálisis, realmente? En él, ¿el
poder está problematizado, o simplemente está evitado
y ejercido de otras maneras? No se puede responder de manera sencilla.
Yo lo que desearía dejar planteado son seis cuestiones que
me hice. Lo primero -para hablar ahora de la problemática
del poder-: ¿se trata de el poder o de los
poderes, en plural?; ¿existe algo así como el poder?
- habría que considerarlo.
La segunda
cuestión es: ¿se trata de tener el poder o
ser poderoso, o de otro asunto? ¿No se dejó
algo fuera al preguntarse quién tiene el poder, o si tal
o cual es poderoso? Ustedes ven que hay toda una historia de los
poderosos: de los papas, de los reyes, ... ésa es la historia
de los poderosos, y ahí está personalizado el poder.
¿Se trata de que alguien tiene el poder o es poderoso, o
de otro asunto? ¿Qué asunto ha dejado fuera la problemática
del poder? Pregunta. A ver, ahora, ¡tiempo! ¿Cuál?
- El deseo. Ganó. El deseo -después vemos- está
fuera de la problemática del poder. Como se lo han planteado:
la historia del poder de las instituciones, la historia del poder
de los poderosos -reyes, principes, papas, antipapas...-, o la historia
del poder en cuanto poder económico, infraestructural, y
demás. Queda fuera el deseo siempre. Ésta es la pregunta
que nos hacíamos hoy a la mañana, es la segunda cuestión:
¿Se trata de ubicar esta problemática -la del poder-
en el lugar de la sexualidad misma, o queda fuera de sus dominios
y demonios? Cuando digo dominios y demonios, es porque es
muy interesante el término que usa Freud para principio
de placer, después lo vemos. Y demonios porque
es una de las grandes resistencias que él ve al psicoanálisis.
Es porque el psicoanálisis produce algo demoníaco
en el sujeto, que no produce ningún otro tipo de situación.
Habla constantemente de lo demoníaco en Mas allá
del principio de placer. Como yo soy un idiota útil del
texto, cada vez que un escritor así pone demoníaco,
demoníaco ¿A ver? Repetición, ¿eh?
Por algo repite demoníaco: lo demoníaco, es demoníaco.
Cuando irrumpe esto, hay algo demoníaco. Y él dice
que el psicoanálisis tiene algo demoníaco que hace
que la gente tarde en llegar a él. Así como va rápido
a un psiquiatra o a un psicólogo, tarda en llegar al psicoanálisis.
Esto que habla Freud. Por eso yo me pregunto: ¿se trata de
ubicar la problemática del poder en el lugar de la sexualidad
misma, o queda fuera de sus demonios y dominios? Son dos palabras
que usa él, que yo no las pongo por casualidad.
Cuarta
cuestión: ¿qué nombra el poder en psicoanálisis?
Quinta
cuestión: ¿tendrá el poder en psicoanálisis
uno o varios nombres más apropiados? Hoy Emilio hablaba de
la famosa Bemachtigungstrieb, o sea pulsión de apoderamiento,
de dominio, que está jugando en el fort-da. ¿Tendrá
un nombre en psicoanálisis, poder, o tiene muchos
nombres, y Freud los va variando?
Y la
última pregunta es: ¿dónde le cabe al psicoanálisis
la problemática del poder como a cualquier otra teoría
y a sus modos de institucionalización: manipulación,
desviación, usos y abusos? Y ¿dónde no le cabe,
al igual que otros campos? Es decir, ¿dónde cabe hablar
de el poder en psicoanálisis, y dónde no? Yo
creo que, a nivel de la teoría de la sexualidad, no cabe
hablar del poder; cabe hablar en las formas de institucionalización,
le cabe como a cualquier otro proceso de institucionalización.
Por eso, ¿dónde cabe, y dónde no cabe?, ¿dónde
es pertinente? Pertinente quiere decir que sirve para algo
y aclara algo, vamos a decirlo en términos de mi abuela la
utilitaria: si no sirve para nada, lo dejamos.
¿O
tendrá otros nombres? Yo creo que tiene muchos. Entonces,
me respondo así -y voy a dar las dos primeras-. Las dos primeras:
¿se trata del poder, o de los poderes en plural? Segunda
cuestión: ¿se trata de tener el poder o ser poderoso,
o de otro asunto? ¿No se ha dejado algo fuera? - el deseo.
Estas dos primeras las lanzo hoy, las otras cuatro están
tramadas con toda la teoría de la sexualidad, entonces pertenecen
al otro desarrollo. [...]
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