Textos para pensar


Posiblemente, la mejor ponencia del mundo
La publicidad y sus estrategias de seducción

Laura Blanco [CV], Carlos Carbonell [CV] y Ana Viñas

Versión pdf


¿Donde habré abandonado
mi gusto y capacidad de escoger,
mis idiosincrasias tan personales,
tan mías que en el rostro espejaban,
y cada gesto, cada mirada,
cada pliegue de la ropa
resumía una estética?
Hoy soy cosido, soy tejido,
soy grabado de forma universal
salgo de la fábrica de estampados, no de casa
del escaparate me quitan, me recolocan
objeto latiente pero objeto
que se ofrece como signo
de otros objetos estáticos, con su precio.
Por ostentarme así, tan orgulloso
de no ser yo, sino artículo industrial,
pido que mi nombre rectifiquen.
Ya no me conviene el título de hombre.
Mi nuevo nombre es cosa.
Yo soy la cosa, cosamente.[1]

1. Introducción

Cada día, vemos decenas de anuncios. La mayor parte de mensajes publicitarios que recibimos no captan nuestra atención consciente. Sin embargo, ¿tienen algún efecto en nuestro inconsciente? Y si es así, ¿con qué mecanismos? Muchas personas niegan el efecto de la publicidad sobre sus vidas; sin embargo, en la sociedad de consumo, los anuncios son una constante en nuestro día a día.

La publicidad quiere convencer, seducir, convertir a una persona en un consumidor de un determinado bien o servicio. En este trabajo, nuestra intención no es posicionarnos a favor o en contra de, sino, simplemente, explicar desde el punto de vista psicoanalítico algunos mecanismos que, creemos, se pueden poner en juego en la recepción de un cierto tipo de anuncios publicitarios. Para sostener nuestra posterior argumentación, nos parece pertinente realizar en primer lugar una aproximación histórica a la publicidad, anotando algunas pinceladas sobre su origen y algunas de sus estrategias.

Cabe destacar que, en el desarrollo de la primera parte, aparecen diferentes enfoques del concepto inconsciente. La propaganda, la idea de marca, la publicidad subliminal y el neuromarketing manejan distintas concepciones de inconsciente, que no son equivalentes ni entre ellas ni respecto al inconsciente freudiano.

2. Primera parte[2]

2.1. El otro capitalismo[3]

La publicidad moderna es hija de la sociedad de consumo, de la sociedad de masas. Y, por lo tanto, del capitalismo. Sin embargo, este sistema económico no siempre fue como lo conocemos en la actualidad.

Los primeros pasos del capitalismo datan de los siglos XVII y XVIII en el noroeste de Europa y en el nordeste de Estados Unidos, en sociedades fuertemente influídas por la ética religiosa protestante, donde la producción y el éxito en los negocios se asociaban a una señal de predilección divina y a un uso racional del consumo: se consumía, simplemente, lo que se necesitaba. No obstante, el desarrollo de la Revolución Industrial provocó una progresiva sobreproducción que condujo a las primeras crisis sistémicas (de las cuales, la más conocida y dramática fue la que desembocó en la larga depresión que empezó en 1929).

Continuar leyendo el artículo (pdf)


Notas

1 Traducción de parte del poema de Carlos Drummond de Andrade, Eu, etiqueta (Yo, etiqueta) (1989). 
2 Como complemento a la primera parte de este texto, nos remitimos también a la entrevista realizada al publicista Luis Bassat, que reproducimos en el Anexo I. 
3 El breve recorrido histórico de este apartado esta extraído del libro "Narcisismo y publicidad", de María de Fatima V. Severiano. Siglo XXI de Argentina Editores, 2005, pags. 47-54. 

Copyright © EPBCN, 1996-2018.