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XIX Jornadas psicoanalíticas
Aperturas en psicoanálisis (VIII)

Del viernes 17 de mayo de 2019 a las 20.00 al domingo 19 de mayo de 2019 a las 14.00

PONENCIAS

¿Vínculos felices?
(David Palau)

El silencio en psicoanálisis. Más acá de la resistencia
(Fabián Ortiz)

Sobre el trabajo con familias pulsionales
(Daniel Cañero)

Juego y deseo
(Irene Martín)

La falsabilidad del psicoanálisis. Descuidos popperianos
(Josep Maria Blasco)

Las relaciones humanas. Una aproximación psicoanalítica
(Laura Blanco)

La labor psicoanalítica: un punto de llegada
(Silvina Fernández)

¿Dónde está el padre?
(Olga Palomino)

El verdadero drama de la perversión narcisista
(Ana Sáncer y Núria Tayó)

La reina muda. Pulsión de muerte y vinculación
(María del Mar Martín)

MESA DE TRABAJO

El eslabón perdido
(Carlos Carbonell)

Programa provisional.
Visite: www.epbcn.com/difusion/jornadas/

***

Lugar: Aulario del EPBCN, c/ Balmes 32, 2.º 1.ª, Barcelona.

Precio: 120 €

ABIERTA LA INSCRIPCIÓN – PLAZAS LIMITADAS

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES: 93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

¿Qué es, exactamente, la identidad? ¿Deberíamos, realmente, tener todos una? ¿A quién le conviene, a quién le interesa eso? Si profundizamos, nos toparemos con el poder, la lógica, y su alianza: la lógica del poder.

Charla-coloquio

A cargo de Josep Maria Blasco (psicoanalista)

Día y hora:
Viernes, 5 de abril de 2019, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

Son legión los que hacen de su imagen en las redes el leitmotiv de su vida, hasta el punto que el aspecto que ofrecen allí adquiere la mayor importancia. Hoy, en una siniestra inversión de lo que parecería saludable, las personas prefieren parecerse a su mejor selfie que perseguir una vida plena. Cuando la fugacidad de una instantánea es más importante que la propia existencia, ¿en qué realidad nos movemos? ¿A qué mundo nos estamos enfrentando?

Charla-coloquio

A cargo de Laura Blanco y Carlos Carbonell (psicoterapeutas)

Día y hora:
Viernes, 15 de marzo de 2019, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

El dilema de la identidad sexual del individuo constituye la percepción que cada individuo tiene sobre sí mismo y elude al aspecto psíquico de la propia sexualidad. Y se conforma por tres elementos: la identidad de género, que es el sexo psicológico o psíquico, esto es, la percepción subjetiva que se tiene de sí mismo, y que no tiene porque coincidir con las características sexuales biológicas; la orientación sexual, que es la tendencia o patrón de elección de objeto amoroso; y el rol de género, que es el comportamiento y las normas culturalmente observados como apropiados por una sociedad, en función de cómo se haya estimado lo que supone la masculinidad y la feminidad.

Hemos añadido un nuevo artículo a nuestra colección de ‘Textos para pensar’. Se trata de la ponencia que David Palau presentó el viernes 11 de mayo en las XVIII Jornadas del EPBCN, ‘Aperturas en psicoanálisis (VII)’, y que lleva por título ¿Sexualoqué?: El etiquetado sexual.

Próximamente añadiremos más textos a esta colección.

Resulta claro que el humor tiene la capacidad de incomodar a determinadas formas de poder: a 40 años de la Transición, la ley mordaza, la persecución de humoristas y raperos, o el intento de secuestro de «las planchas» de El Jueves, entre otros ejemplos, dan testimonio continuo de ello. Ahora bien, ¿por qué resulta tan molesto, el humor? ¿Cuál es su mecanismo, a quién o a qué ataca, si es el caso? De un modo más general, ¿por qué resultan graciosos los chistes?

Charla-coloquio

A cargo de Josep Maria Blasco (psicoanalista)

Día y hora:
Miércoles, 27 de febrero de 2019, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

Ciclo de Cine y Psicoanálisis 2018-2019

Sábado 9 de febrero de 2019, a las 18:00 (duración aproximada de la actividad: 3 horas)

Emisión de la película: ‘Whiplash’ (Damien Chazelle, 2014). Sadismo, masoquismo y narcisismo en transferencia

Presentación de la película y moderación del coloquio a cargo de Fabián Ortiz (psicoanalista y periodista) y Silvina Fernández (psicoanalista)

Lugar: Aulario del EPBCN, C/ Balmes 32, 2.º 1.ª (Barcelona)

ACTIVIDAD GRATUITA

Información e inscripciones: 93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

Es probable que hayan oído decir que [el psicoanálisis dice que]: Los sueños tienen sentido, y que Los sueños son realizaciones de deseos. Esas dos afirmaciones, enunciadas así, sin matizar, son claramente falsas. No pasan de ser una tontería, ya que cualquiera puede localizar, en su propia experiencia, sueños absurdos, que no parecen tener sentido alguno, y sueños desagradables, a veces muy desagradables, como las pesadillas. Eso no obsta para que esas afirmaciones hayan pasado a lo que podríamos llamar la vulgata psicoanalítica: en general se repiten, de ese modo, muchas tonterías.

Hemos añadido un nuevo artículo a nuestra colección de ‘Textos para pensar’. Se trata de la transcripción de la conferencia inaugural a la xx convocatoria del Curso de Introducción al Psicoanálisis organizado por el EPBCN, titulada Los sueños, pronunciada el 3 de noviembre de 2016 e impartida por Josep Maria Blasco, en convocatorias de mañana y tarde.

Próximamente añadiremos más textos a esta colección.

El psicoanálisis ha evolucionado en variadas direcciones desde que Freud lo inventara a comienzos del siglo XX. En los últimos años, su vertiente de pareja y de familia ha adquirido gran importancia gracias a las aportaciones de psicólogos, psicoanalistas y psiquiatras, entre otros profesionales. Su trabajo sirve de base para reflexionar sobre el momento actual de tránsito para pensar la pareja y la familia.

Para abundar en esa reflexión, este curso de 15 horas, del 6 de marzo al 26 de junio de 2019, ofrece un recorrido por la teoría del apego para detenerse en los trastornos de la vinculación y recuperar después aportaciones del psicoanálisis al ámbito de la pareja y la familia.

El curso, en clases semanales de una hora de duración, estará a cargo del psicólogo y psicoanalista asociado del EPBCN Daniel Cañero.

Más información aquí.

Acostumbramos a escuchar, o a decir, con frecuencia: «este es un neurótico», «este está fatal», «este está mal de la cabeza», «este es un obsesivo», etc. Ahora bien, ¿dónde está la delgada línea que distingue entre un «este» sano y un «este» enfermo? ¿Existe? ¿Hay algo tal como una persona totalmente sana o completamente enferma? Síntomas obsesivos, fóbicos, histéricos, todos ellos se generan mediante mecanismos que podemos encontrar también en el psiquismo de cualquier persona considerada normal. ¿Convierte esto a todo el mundo en neurótico? ¿Será, quizás, tan sólo una cuestión de grado?

Charla-coloquio

A cargo de María del Mar Martín (psicoanalista)

Día y hora:
Miércoles, 30 de enero de 2019, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

NOTA: El presente texto fue escrito por Josep Maria Blasco el día de la muerte de Enric Boada (15 de enero de 2019). Fue leído también en la ceremonia de su cremación, celebrada en el crematorio de Montjuïc (Barcelona) el día 17 de enero de 2019.

Esta medianoche murió Enric Boada. Fue uno de mis dos maestros. El otro, Juan Carlos De Brasi.

Conocí a Enric en 1980, cuando yo tenía 20 años. En una España que intentaba extraerse, somnolienta y casposa, del inacabable franquismo (ahora constatamos que nunca lo consiguió del todo), Enric, y también su entonces pareja, Uma Ysamat, que lo acompañaba y hacía equipo con él, eran algo completamente inédito. En un país de retacones morenos, tipo Fernando Esteso, él era rubio, de ojos azules, y altísimo. En un país donde —y sigue pasando— la ideología venía determinada, todavía, por el consejo de Franco, «haga como yo, no se meta en política», se expresaba como le daba la real gana, para espanto de las beatas de distinto plumaje. En un país donde los intentos de liberación estaban segmentados y desconectados, él practicaba y enseñaba cosas en las que se podían encontrar elementos del marxismo, del anarquismo, del ecologismo, del mayo del 68, de las distintas tradiciones espirituales, etcétera, discriminadas y evaluadas con un agudísimo sentido crítico.

En un mundo de muertos, Enric estaba vivo.

Le interesaba mucho la espiritualidad, pero a la vez era un gozador de la sexualidad y de la vida. Había trabajado en marketing, había sido director de la sucursal de una multinacional en España, había militado en el antifranquismo (en el Frente de Liberación Popular), había recorrido a pie la costa sur del Mediterráneo con los nómadas del desierto, había viajado por todo el mundo, había estudiado Derecho y Economía. Hablaba castellano, catalán, francés, inglés y árabe, y sabía un poco de alemán.

En ese momento de su vida (y siguió así hasta que se murió) daba clases de «yoga». Escribo «yoga» entre comillas, porque practicábamos muchas cosas más: meditación zen (Enric había estudiado con Taisen Deshimaru en París) con su correspondiente kinhin; yuki y katsugen, de la escuela del Seitai (Uma estudió, hasta su muerte, con Katsumi Mamine, discípulo de Haruchika Noguchi e introductor del Seitai en España); masajes de distinto tipo; etcétera. En ese momento estaba de moda la expresión «crecimiento personal». Todo lo practicábamos desde la óptica de un sano escepticismo: si la práctica nos iba bien, la adoptábamos, y si la teoría que acompañaba a la práctica no nos interesaba o nos resultaba difícil de creer, pues prescindíamos de la teoría. Un ejemplo contemporáneo sería el reiki: una práctica estupenda cuya desgracia es la teoría que la acompaña.

Enric era raro, para ser un profesor de yoga, porque era también, y a la vez, un intelectual. Leíamos a Jean Baudrillard, a René Girard, a Edgar Morin, a los hermanos Panikkar, a Jacques Lacan, a Alan Watts…; y nos pasábamos los libros para comentarlos.

En esa época varios de los estudiantes nos reunimos en un grupo «especial», a sugerencia de Enric y Uma. Era para los que queríamos ir «más a fondo». Muchos terminamos trabajando en cosas más o menos «alternativas». Pienso en Carme Tarrida, en Paco Lacueva, en Nuria Padrós, en Teresa López, en Toñaco Pericó, en Juan Ramón Giménez, en Pierre y en muchos más que me dejo por falta de memoria y de espacio. Éramos todos jóvenes, con ganas de mejorar y aprender. Fue maravilloso. Muchos hemos conservado la amistad durante casi cuarenta años.

Enric parecía considerar que yo era muy brillante, de modo que, por decirlo así, me «adoptó», y empezó a contarme todo lo que pensaba, con todo lujo de detalles, sin ahorrarme nada. A mí, desde luego, no me cabía mucho en la cabeza, lo que me contaba, pero, por otra parte, estaba absolutamente deslumbrado y quería, con toda mi alma, entenderlo. Me costó varios años poder ir integrando lo que me contaba. Enric parecía llevar consigo, como si fuese una prenda muy amplia, una especie de atmósfera, en la que uno se veía envuelto. Cada vez que me encontraba con él se producía en mí algo muy distinto de lo habitual, como si su presencia modificase mi ser más íntimo y me introdujese en una parte de mí que era mejor que yo mismo, alguien que quizá podría llegar a ser. Con el tiempo, fui siendo eso, entre otras muchas cosas. Me dicen los amigos que lo conocieron más adelante que conservó ese don, dificilísimo de encontrar, hasta el momento de su muerte.

Estudié con él durante la década de los ochenta; después, la vida me llevó por otros derroteros. Siempre mantuvimos la amistad: de cuando en cuando quedábamos, nos emborrachábamos y hablábamos largo y tendido. Ocho o diez horas era lo habitual. Siempre tuve la sensación de que retomábamos la conversación en el punto exacto en el que la habíamos dejado, aunque eso hubiese sucedido varios años antes.

En mayo de 2012 me lo encontré, por casualidad, por la calle. Le pregunté si le interesaría dar clases de yoga al equipo del EPBCN, y aceptó. Desde ese día hasta su muerte, vino todos los viernes a dar la clase, sin faltar nunca, y se quedó también siempre a cenar con nosotros después. Todos los del equipo y algunas personas más (Mar Martín, Silvina Fernandez, Olga Palomino, Fabián Ortiz, Carlos Carbonell, Laura Blanco, Ana Sáncer, Ana Viñas, Eva Rodríguez, Pilar Del Rey, Esther Verdaguer, Irene Martín y otros) pudieron beneficiarse de conocerle y de lo que podía enseñar y transmitir. Varios desarrollaron una relación amistosa y profunda con él.

Hace cuatro años decidió escribir un nuevo libro, y nos pidió ayuda. Mar Martín, Carlos Carbonell y yo mismo nos pusimos a la tarea. Él siempre decía «cuando termine el libro, ya me podré morir». El mismo día que fue a visitar a la directora de la editorial Icària con el borrador del libro, le detectaron metástasis en páncreas e hígado.

El 23 de noviembre pasado presentamos, con Mónica Boada, su hija, en el Casa Gràcia de Barcelona, la edición preliminar del libro. titulado ¿Imbéciles para siempre? Parar, inspirar y recrear el mundo. La presentación, muy emotiva, fue un éxito. El libro se puede comprar en Amazon.

Enric pudo despedirse de la gente que amaba y ha muerto tranquilo, con música, inmejorablemente atendido. Ha sido alguien realmente singular, absolutamente irrepetible. Me siento honrado de haberle podido contar entre mis amigos, y privilegiado de haber podido ser su alumno. Todos le echaremos mucho de menos.

Josep Maria Blasco, mediodía del 15 de enero de 2019.

Este artículo ha sido reproducido con autorización en la revista en línea “Yoga en red”.

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