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Acostumbramos a escuchar, o a decir, con frecuencia: «este es un neurótico», «este está fatal», «este está mal de la cabeza», «este es un obsesivo», etc. Ahora bien, ¿dónde está la delgada línea que distingue entre un «este» sano y un «este» enfermo? ¿Existe? ¿Hay algo tal como una persona totalmente sana o completamente enferma? Síntomas obsesivos, fóbicos, histéricos, todos ellos se generan mediante mecanismos que podemos encontrar también en el psiquismo de cualquier persona considerada normal. ¿Convierte esto a todo el mundo en neurótico? ¿Será, quizás, tan sólo una cuestión de grado?

Charla-coloquio

A cargo de María del Mar Martín (psicoanalista)

Día y hora:
Miércoles, 30 de enero de 2019, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

NOTA: El presente texto fue escrito por Josep Maria Blasco el día de la muerte de Enric Boada (15 de enero de 2019). Fue leído también en la ceremonia de su cremación, celebrada en el crematorio de Montjuïc (Barcelona) el día 17 de enero de 2019.

Esta medianoche murió Enric Boada. Fue uno de mis dos maestros. El otro, Juan Carlos De Brasi.

Conocí a Enric en 1980, cuando yo tenía 20 años. En una España que intentaba extraerse, somnolienta y casposa, del inacabable franquismo (ahora constatamos que nunca lo consiguió del todo), Enric, y también su entonces pareja, Uma Ysamat, que lo acompañaba y hacía equipo con él, eran algo completamente inédito. En un país de retacones morenos, tipo Fernando Esteso, él era rubio, de ojos azules, y altísimo. En un país donde —y sigue pasando— la ideología venía determinada, todavía, por el consejo de Franco, «haga como yo, no se meta en política», se expresaba como le daba la real gana, para espanto de las beatas de distinto plumaje. En un país donde los intentos de liberación estaban segmentados y desconectados, él practicaba y enseñaba cosas en las que se podían encontrar elementos del marxismo, del anarquismo, del ecologismo, del mayo del 68, de las distintas tradiciones espirituales, etcétera, discriminadas y evaluadas con un agudísimo sentido crítico.

En un mundo de muertos, Enric estaba vivo.

Le interesaba mucho la espiritualidad, pero a la vez era un gozador de la sexualidad y de la vida. Había trabajado en marketing, había sido director de la sucursal de una multinacional en España, había militado en el antifranquismo (en el Frente de Liberación Popular), había recorrido a pie la costa sur del Mediterráneo con los nómadas del desierto, había viajado por todo el mundo, había estudiado Derecho y Economía. Hablaba castellano, catalán, francés, inglés y árabe, y sabía un poco de alemán.

En ese momento de su vida (y siguió así hasta que se murió) daba clases de «yoga». Escribo «yoga» entre comillas, porque practicábamos muchas cosas más: meditación zen (Enric había estudiado con Taisen Deshimaru en París) con su correspondiente kinhin; yuki y katsugen, de la escuela del Seitai (Uma estudió, hasta su muerte, con Katsumi Mamine, discípulo de Haruchika Noguchi e introductor del Seitai en España); masajes de distinto tipo; etcétera. En ese momento estaba de moda la expresión «crecimiento personal». Todo lo practicábamos desde la óptica de un sano escepticismo: si la práctica nos iba bien, la adoptábamos, y si la teoría que acompañaba a la práctica no nos interesaba o nos resultaba difícil de creer, pues prescindíamos de la teoría. Un ejemplo contemporáneo sería el reiki: una práctica estupenda cuya desgracia es la teoría que la acompaña.

Enric era raro, para ser un profesor de yoga, porque era también, y a la vez, un intelectual. Leíamos a Jean Baudrillard, a René Girard, a Edgar Morin, a los hermanos Panikkar, a Jacques Lacan, a Alan Watts…; y nos pasábamos los libros para comentarlos.

En esa época varios de los estudiantes nos reunimos en un grupo «especial», a sugerencia de Enric y Uma. Era para los que queríamos ir «más a fondo». Muchos terminamos trabajando en cosas más o menos «alternativas». Pienso en Carme Tarrida, en Paco Lacueva, en Nuria Padrós, en Teresa López, en Toñaco Pericó, en Juan Ramón Giménez, en Pierre y en muchos más que me dejo por falta de memoria y de espacio. Éramos todos jóvenes, con ganas de mejorar y aprender. Fue maravilloso. Muchos hemos conservado la amistad durante casi cuarenta años.

Enric parecía considerar que yo era muy brillante, de modo que, por decirlo así, me «adoptó», y empezó a contarme todo lo que pensaba, con todo lujo de detalles, sin ahorrarme nada. A mí, desde luego, no me cabía mucho en la cabeza, lo que me contaba, pero, por otra parte, estaba absolutamente deslumbrado y quería, con toda mi alma, entenderlo. Me costó varios años poder ir integrando lo que me contaba. Enric parecía llevar consigo, como si fuese una prenda muy amplia, una especie de atmósfera, en la que uno se veía envuelto. Cada vez que me encontraba con él se producía en mí algo muy distinto de lo habitual, como si su presencia modificase mi ser más íntimo y me introdujese en una parte de mí que era mejor que yo mismo, alguien que quizá podría llegar a ser. Con el tiempo, fui siendo eso, entre otras muchas cosas. Me dicen los amigos que lo conocieron más adelante que conservó ese don, dificilísimo de encontrar, hasta el momento de su muerte.

Estudié con él durante la década de los ochenta; después, la vida me llevó por otros derroteros. Siempre mantuvimos la amistad: de cuando en cuando quedábamos, nos emborrachábamos y hablábamos largo y tendido. Ocho o diez horas era lo habitual. Siempre tuve la sensación de que retomábamos la conversación en el punto exacto en el que la habíamos dejado, aunque eso hubiese sucedido varios años antes.

En mayo de 2012 me lo encontré, por casualidad, por la calle. Le pregunté si le interesaría dar clases de yoga al equipo del EPBCN, y aceptó. Desde ese día hasta su muerte, vino todos los viernes a dar la clase, sin faltar nunca, y se quedó también siempre a cenar con nosotros después. Todos los del equipo y algunas personas más (Mar Martín, Silvina Fernandez, Olga Palomino, Fabián Ortiz, Carlos Carbonell, Laura Blanco, Ana Sáncer, Ana Viñas, Eva Rodríguez, Pilar Del Rey, Esther Verdaguer, Irene Martín y otros) pudieron beneficiarse de conocerle y de lo que podía enseñar y transmitir. Varios desarrollaron una relación amistosa y profunda con él.

Hace cuatro años decidió escribir un nuevo libro, y nos pidió ayuda. Mar Martín, Carlos Carbonell y yo mismo nos pusimos a la tarea. Él siempre decía «cuando termine el libro, ya me podré morir». El mismo día que fue a visitar a la directora de la editorial Icària con el borrador del libro, le detectaron metástasis en páncreas e hígado.

El 23 de noviembre pasado presentamos, con Mónica Boada, su hija, en el Casa Gràcia de Barcelona, la edición preliminar del libro. titulado ¿Imbéciles para siempre? Parar, inspirar y recrear el mundo. La presentación, muy emotiva, fue un éxito. El libro se puede comprar en Amazon.

Enric pudo despedirse de la gente que amaba y ha muerto tranquilo, con música, inmejorablemente atendido. Ha sido alguien realmente singular, absolutamente irrepetible. Me siento honrado de haberle podido contar entre mis amigos, y privilegiado de haber podido ser su alumno. Todos le echaremos mucho de menos.

Josep Maria Blasco, mediodía del 15 de enero de 2019.

Este artículo ha sido reproducido con autorización en la revista en línea “Yoga en red”.

Las crisis de ansiedad suelen llegar a la consulta del psicoanalista como una tarjeta de presentación que a menudo no significa más que eso: una manera que la persona que sufre ha encontrado para llegar hasta ahí, un lugar para paliar una dolencia existencial. Caracterizada por su arraigo en el cuerpo, la ansiedad es hoy una categoría diagnóstica arrojada cada vez con más frecuencia en centros de atención primaria, aunque no pasa de ser un indicador de que algo no está funcionando bien. Desde el psicoanálisis se observa como un emergente que requiere atención.

Charla-coloquio

A cargo de Fabián Ortiz (psicoanalista)

Día y hora:
Miércoles, 12 de diciembre de 2018, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

El viernes 23 de noviembre, a las 19:30, se presentará en el hostel Casa Gràcia la edición preliminar del libro ¿Imbéciles para siempre? Parar, inspirar y recrear el mundo (EPBCN Ediciones), de Enric Boada, con la colaboración de Josep Maria Blasco, Carlos Carbonell y María del Mar Martín.

La presentación estará a cargo de Mónica Boada y Josep Maria Blasco y contará con la presencia del autor.

ACTIVIDAD GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Más información y reservas: 93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

¿Evitas pisar las líneas continuas cuando caminas sobre baldosas? ¿Hay algo que no puedes dejar de hacer antes de irte a dormir? ¿Cuántas veces al día te sientes obligado a lavarte las manos? ¿Te preguntas una y otra vez si él o ella es el amor que esperabas? Los ceremoniales, los rituales, las dudas… las llamadas manías, en los casos más extremos, martirizan el día a día hasta hacer de la vida de muchas personas algo insoportable. Se ejecutan a pesar de la extrañeza y la incomprensión que provocan, y quienes las padecen no pueden renunciar a hacerlas aunque se lo propongan.

Charla-coloquio

A cargo de Silvina Fernández (psicoanalista) y Carlos Carbonell (psicoterapeuta)

Día y hora:
Miércoles, 21 de noviembre de 2018, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

Ciclo de Cine y Psicoanálisis 2018-2019

Sábado 17 de noviembre de 2018, a las 17:00 (duración aproximada de la actividad: 3 horas)

Emisión de la película: ‘La gran belleza’ (Paolo Sorrentino, 2013). El vacío existencial

Presentación de la película y moderación del coloquio a cargo de Fabián Ortiz (psicoanalista y periodista) y Olga Palomino (psicoanalista)

Lugar: Aulario del EPBCN, C/ Balmes 32, 2.º 1.ª (Barcelona)

ACTIVIDAD GRATUITA

Información e inscripciones: 93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

La voluntad como capacidad parte de la instancia yoica, de ese yo que sufre y está aquejado por la neurosis. Por ello, es necesario realizar un trabajo previo para conseguir que el yo junto con la voluntad puedan ser nuestros aliados en el tratamiento. De lo contrario, aunque el paciente desee activamente curarse no obtendrá los resultados que espera.

Hemos añadido un nuevo artículo a nuestra colección de ‘Textos para pensar’. Se trata de la ponencia que Silvina Fernández presentó el domingo 13 de mayo en las XVIII Jornadas del EPBCN, ‘Aperturas en psicoanálisis (VII)’, y que lleva por título Conciencia y voluntad, ¿es psicoanálisis?

Próximamente añadiremos más textos a esta colección.

Las relaciones amorosas ocupan buena parte de nuestros pensamientos y se convierten en ocasiones en fuente de preocupaciones. La consulta se llena con frecuencia de relatos de pacientes que dedican gran parte de su tiempo a los conflictos amorosos.
Se sostienen multitud de ideas respecto de estas relaciones: sobre qué es lo que hace funcionar a una pareja, cómo saber si hemos encontrado a nuestra media naranja o, desde una perspectiva crítica, aparecen frases destinadas a desmontar la importancia de «estar en pareja».

Charla-coloquio

A cargo de Olga Palomino (psicoanalista)

Día y hora:
Jueves, 25 de octubre de 2018, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com

CURSO DE INTRODUCCIÓN AL PSICOANÁLISIS
XXII CONVOCATORIA, CURSO 2018-2019

Clase inaugural
LOS SUEÑOS

A cargo de:

Josep Maria Blasco, director del Espacio Psicoanalítico de Barcelona y profesor del curso.

Jueves, 8 de noviembre de 2018

Horario
Mañana: de 11:00 a 12:15

o bien

Noche: de 20:30 a 21:45.

Lugar
Aulario del EPBCN. Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78, secretaria@epbcn.com

Es habitual escuchar a personas que afirman «yo no siento celos», y es bastante más frecuente que esa afirmación tenga como protagonista a la envidia, compañera de viaje aun más molesta que aquéllos. Sin embargo, el psicoanálisis advierte de que los mecanismos de los celos y la envidia están presentes en todos los seres humanos, y que la única diferencia entre unas personas y otras estriba en que puedan o no darles acceso a la conciencia a esos afectos.
Tener o no tener (en la conciencia) envidia y celos, esa es la gran cuestión.

Charla-coloquio

A cargo de Fabián Ortiz (psicoanalista)

Día y hora:
Jueves, 18 de octubre de 2018, a las 20:00.

Lugar:
Aulario del EPBCN. c/ Balmes, 32, 2.º 1.ª – Barcelona.

ASISTENCIA GRATUITA – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones:
93 454 89 78 – secretaria@epbcn.com


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